Los ojos de Jehová están en todo lugar,.. (Proverbios 15:3a)
¿Qué es lo que realmente hace la relación entre padres e hijos, inolvidable? ¿Qué es lo que hace del hogar un lugar donde los hijos quieran estar?
Una de las etapas que recuerdo con mayor felicidad es mi niñez. En la mañana mi madre nos llevaba a la escuela. Al regresar nos daba una merienda casera mientras realizábamos las asignaciones. En la tarde salíamos a jugar a un gran patio mientras mi madre la cocinaba la cena y nos vigilaba por una ventana estratégicamente situada. Luego nos íbamos a bañar y cenábamos juntos en la mesa.
Los fines de semana me despertaba el olor de los panqueques y salchichas que mi mamá reparaba de desayuno. En la tarde veíamos televisión juntos y jugábamos en la sala con mi papá, respondiendo a preguntas escolares y de cultura general. Esto me fascinaba porque por cada respuesta correcta nos daba una moneda con la cual luego comprábamos un helado o golosinas cuando pasaba el acostumbrado camión con su música característica.
Durante esta etapa de mi vida siempre recuerdo a mi mamá presente en la casa. Cuando la cosa se puso económicamente difícil, mi madre no salió a trabajar… ella adoptó 3 niños. ¡Qué divertido! Ahora éramos 6 para jugar aunque la carga era doble para mi madre. Recuerdo el alboroto en Navidad cada vez que Santa Claus nos sorprendía con un regalo nuevo debajo del árbol o cuando se llevaba uno por portarnos mal. En verdad no recuerdo ninguno de los regalos excepto unos tenis converse color violeta que me regaló mi abuela. Pero lo que sí recuerdo vívidamente es el aroma de la comida y los postres que hacía mi mamá, nuestros paseos en familia, la visita a la casa de mis tíos y el tiempo que compartíamos juntos. Mis padres siempre estaban presentes e involucrados en nuestra vida. Su vida giraba en torno a nuestra crianza, disciplina, educación, alimentación, nuestro sano desarrollo y nuestro bienestar. Mi mamá creía firmemente que “el ojo del amo engorda el caballo”. Sus ojos como los del Señor estaban en todo lugar.
La cosa cambió un poco en mi adolescencia. Ya la vida no era tan color de rosa debido a los cambios hormonales caracteristicos de esta etapa. Empezaba a descubrir mi identidad, mi propósito y lugar en la vida, pero siempre bajo la mirada vigilante y atenta de mi madre. La adolescencia es una etapa delicada y si los padres no están un paso más adelantado que sus hijos, los pueden perder en malos caminos. Mi madre que parecía saberlo ‘todo’ siempre nos decía: “cuando tu ibas, yo venía”.
En mi casa no éramos cristianos. Yo conocí a Cristo a los 22 años y mis padres muchos años después que yo. Pero ellos crecieron y yo fui criada, en una época judeocristiana donde los estándares y principios bíblicos eran la norma general de la sociedad. En mi casa no había democracia, agendas partidaristas ni partido liberal, sino que mis padres eran la máxima autoridad. Le doy gracias a Dios que me dio la madre que tengo; dedicada por entero a sus hijos hasta la vejez. Ella nos decía: “Ustedes son mi diploma. Hasta que ustedes no salgan de esta casa como hombres y mujeres de bien, yo no me gradúo”.
Ella estuvo involucrada no solo en mi niñez y adolescencia, sino también como joven adulta en mis años universitarios. Estaba pendiente si me inscribía en la universidad, si hacía tareas, y mi progreso en general hasta el día en que me recibí de arquitecto. Cuando mis compañeros estudiaban en casa ella nos cocinaba y hacia jugos. Y cuando era yo quien iba a estudiar a otra casa “como ladrón en la noche,.. y a la hora que no pensáis” (1Ts 5:2, Mt 24:44) mi mamá llegaba con una pizza, pues “sus ojos que estaban en todo lugar” celosamente vigilaban como dicen en Bingo, “las fichas de su cartón”.
¿Qué es entonces lo que hace del hogar y la relación padre-hijos inolvidable? Indefectiblemente la presencia, la interacción, y el cuidado amoroso, vigilante y disciplinado de los padres. Aun cuando nos disciplinaba nos decía: “a mi me duele más que a ustedes”, y añadía que nos disciplinaba porque nos amaba. Los hijos necesitan sentir el calor, la corrección y el cuidado de sus padres. Necesitan ver la interacción sana y amorosa entre ellos, roles bien definidos, y cómo se lleva adelante un hogar imperfecto pero digno. Aunque existen muchas situaciones por las que la mujer ha tenido que salir a trabajar, es importante que antes de hacerlo valore cuanto tiempo estará fuera del hogar y qué tanto gana o pierde al dejar la crianza de sus hijos a otros.
Las madres son centinelas. Su hogar como la mujer de Proverbios 31 es su empresa, y como Dios siempre velando sobre sus hijos, su trabajo no termina y su consejo nunca se apaga así tengan 40, 70 ó 90 años. Jesús dijo: “¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar?” (Lc 2:49). Y yo les digo amadas, “¡En los negocios de sus hijos, les es menester estar!”. Los hijos son la mejor inversión de tu tiempo, y tu tiempo es el mejor regalo que ellos pueden recibir de ti.
Dios facultó a los padres para criar bien a sus hijos y formar una sociedad digna. Como madres cristianas es necesario retomar la comisión y la bendición de desempeñar bien su rol creando un hogar, dulce hogar. No es de mujeres virtuosas dejarlo a la suerte sino de criar ¡hijos para la gloria de Dios! La sociedad en cambio agradecerá que le hayas entregado hombres y mujeres útiles y de bien. Ese es nuestro solemne deber ante Dios y nuestra mayor contribución a una sociedad desorientada, enferma y disfuncional.
Hoy mi madre tiene 88 años, está muy frágil y tristemente padece de demencia. Me sobran razones muy justificables para relegar su cuidado a un asilo, pero tambien tengo motivos muy poderosos para honrarla proveyéndole un hogar, dulce hogar como ella proveyó para mí. Le pido cada día al Señor que renueve mis fuerzas y me ayude a cuidarla hasta el dia en que él la llame a su presencia. Puede que honrar a tus padres luzca muy diferente a mi caso, pero lo importante es que de corazón sepas que estás honrando a Dios, pues “Los ojos de Jehová están en todo lugar, mirando a los malos y a los buenos”.
¿Qué cosas buenas de tu niñez reproducirás en tu hogar para crear un ambiente donde tus hijos deseen estar, le transmitan a tus nietos, y recuerden aun en la vejez? ¿De qué maneras prácticas honras a tus padres? Coméntanos…
Por Violeta Guerra (Abril 2025)
